Director: Msc. José Ángel Rodriguez Campos
Correo:
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Tipo de Dirección: Dirección 4
Código: 2723

Teléfono 2663 2707
Correo : Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


Reseña Histórica

Los primeros fundamentos del Centro Educativo Juanito Mora, datan del año 1987 y 1988, siendo estudiante de la Universidad Nacional de Heredia, Costa Rica, el Profesor Moisés Escobar Cascante, a la vez docente de la Escuela Fray Casiano de Madriz y director docente en la Escuela San Luis; don Moisés emprende un proyecto de Educación Abierta, en la comunidad de Juanito Mora.

Para el año 1988, la Escuela Augusto Colombari, el entonces conocido Barrio Los Apaches, apenas tenía 2 años de haber sido invadida esta tierra por un grupo de numerosas familias, encabezadas por la Federación de Trabajadores de Puntarenas, y personas procedentes de la Península, de la Costa y Guanacaste.

En los años 1985, 1986, 1987 y 1988, las familias compartían una vida en precario en condiciones de mucha desventaja socioeconómica y cultual donde los servicios básicos como: agua, luz, vías de transporte públicos, salud, entre otros no existían por completo.

La salud y la educación se constituyeron en las principales necesidades de los hijos e hijas de los ya asentados en la comunidad, quienes hacían enormes sacrificios para enviar a sus hijos e hijas a los Centros Educativos aledaños, de los cuales el que más albergaba esta población era la Escuela Riojalandia; situación que significaba siempre un enorme peligro para la integridad de los y las estudiantes por la gran espesura de monte y el peligro que generaban los estudiantes al caminar hacia ese centro educativo y de retorno a sus hogares.

Ya para los años 1986 y 1987; el profesor Moisés Escobar Cascante y su entonces esposa la profesora Xinia María Méndez López, iniciaron una lucha por promover un cambio de mentalidad en todo el territorio precarista, aprovechando todo tipo de reunión y convocando también a los vecinos por medio de volantes escritos y con perifoneo a pie, sin contar aún con las vías públicas con que hoy día cuenta la comunidad de Juanito Mora y en general de Barranca.

En los años de 1988 y 1989, se continúa con el proyecto de Educación Abierta, y es entonces cuando se utilizó la sede de la Iglesia Católica ubicada en este barrio, por la parte de atrás de la iglesia que era la entrada principal del templo y en la cual a esta escuela solo asistían personas adultas en horario nocturno.

Dicho proyecto sirvió para la motivación de muchas personas que no habían podido recibir una buena educación formal; es entonces cuando la educadora ya pensionada doña María Elena Castro, apoya la iniciativa del profesor Moisés Escobar y de su esposa, asumiendo la impartición de lecciones “adonhoren”, al igual que dos connotados educadores, el profesor Yenier Mendoza Dinarte y el profesor finado Eduardo Monge Ordeñana; quienes fueron parte del equipo de lucha educativa para la comunidad de Juanito.

A principios del año 1987, se hablaba ya en toda la población de la necesidad de crear un Centro Educativo, sin embargo a la hora de la repartición de terrenos aún no se designaba un espacio comunal para la zona.

Pero fue bajo la sombra de los frondosos árboles de mango, que se dio el sitio de reuniones de todos los vecinos de Juanito, donde se buscaba una solución a los principales problemas y necesidades que aquejaban a toda la población en la condición precaria como era: el abastecimiento de agua potable, la alimentación de los niños y niñas, organización comunal, transporte y seguridad y vigilancia, pero lo que en realidad lo que más preocupaba a la población era la educación de sus hijos e hijas; ya que, de rumores no se avanzaba en este tema, fue una casa llamada la “Casona”, que se suponía estaría la futura escuela.

Con base en un censo realizado entre los años 1988 y 1989, por parte de la docente Xinia Méndez, estudiante de la carrera de educación en ese entonces, la citada señora, María Elena y el señor Moisés Escobar, inician el curso lectivo con un grupo de 96 estudiantes de todas las edades; con características muy propias de la difícil situación económica, asistían descalzos, con poco uniforme y con pocos útiles escolares. Con ayuda del IMAS, se logra dotar de alimentos a esta población de estudiantes, los cuales recibían cada día una bolsa de contenido de sopa, las cuales llevaban a sus hogares en donde eran precarios. Muchas fueron las dificultades por no tener ningún respaldo del MEP, esto significó un gran problema muy serio para los docentes y padres de familia del movimiento emprendido.

Se siguió luchando con una matrícula de 96 estudiantes muy consolidada y una Junta de Educación provisional en el año 1989, propiamente en marzo, se realiza una gran campaña por la comunidad llamada “La Marcha del Block y el Zinc”, lo que permitiría recaudar materiales de construcción y donativos que se hicieron posible con el gran esfuerzo de los vecinos firmes en su convicción, logrando construir un pequeño cubículo de dos aulas con paredes de cemento, techo y perchas, construidos por los mismos vecinos.

La construcción fue hecha por hombres y mujeres, dirigidos por el señor Meza, la señora Adelaida Baltodano, el señor Daniel Soto, la señora Elizabeth Barrios y el señor Guadamúz, lo mismo que los vecinos logran obtener el código escolar. La escuela abre sus puertas a la comunidad estudiantil de forma oficial en abril de 1991, siendo Directora y docente la señora Teresita Rojas Arguedas y como su subalterna la docente Xinia Méndez López.

Aun así la lucha se tornaba difícil, pues no se lograba el reconocimiento del MEP muchos fueron las marchas organizadas a la Dirección Regional con sede en Puntarenas, que mostró su negatividad, visitas de viceministros, diputados y supervisores, que de alguna u otra forma no resolvían la situación; al contrario intentaron convencer a los padres y madres de familia aduciendo falta de recursos y por la cercanía de otros centros educativos, renunciaran al movimiento.